-Pero, ¿por qué no?, tengo muchas ideas, tengo ganas de hacer cosas por el pueblo, ¿por qué no me puedo presentar?
-Mira Antequera, es que para alcalde es mejor poner a uno que tenga estudios.
-¿¿¿ESTUDIOS???, ¿qué pasa, que no puede uno ser alcalde sin estudios?
-No es eso, no te pongas así, habíamos pensado en el médico, seguro que lo hará muy bien, tú puedes hacer de secretario, que en el fondo es el que manda.
-O sea, que no quereis que yo vaya en cabeza de listas.
-Te explico, aquí hay gente que podría hacerlo muy bien y lleva en el partido mucho más tiempo que tú, pero esto es casi una ciudad, el alcalde tendrá que relacionarse con gente de muy arriba, tendrá que negociar... uno con carrera se mueve de otra manera. De verdad, que hay hueco para ti en las listas, nos falta gente. Yo mismo voy de relleno al final de la lista pero no querría ir arriba ni regalado.
Antequera pareció tomárselo bien y se conformó con un papel secundario en las listas. Pero en su fuero interno estaba seguro de no merecer esta humillación, él valía mil veces más que el médico y nunca más permitiría que su nivel de estudios entorpeciera su carrera política. Ya tenía claro que su objetivo sería llegar a lo más alto.
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